El Centro Cultural fue escenario del acto por el día del Inmigrante, contando con la presencia del Intendente Municipal Raúl Reyes, demás autoridades y representantes de instituciones intermedias.
Representando a la colectividad Siria, Haydée Jalif tuvo a su cargo las palabras del acto, expresando entre otros conceptos: «Este es un día de fiesta para los que apoyamos este fenómeno mágico de la inmigración, de la integración, del trabajo mancomunado para hacer una Argentina más grande. Los inmigrantes sirios y libaneses llegaron a nuestras tierras desde fines del siglo XIX y cualquiera fuera la razón que motivara el doloroso camino del desarraigo, con el tiempo se hizo carne en ellos que lo árabe era por encima de todo una cultura que sobrepasaba temas de idiomas, credos o razas. La comunión con el nuevo país y su gente fue rápida y total».
“La paz y libertad de este país les enseñó a quererlo de una vez y para siempre”
Más adelanto la descendiente del país árabe sumó: «No pudo menos que emocionarme grandemente cuando pienso en aquellos hombres y mujeres, que no saben leer ni escribir en español, con sus retinas llenas de escenas de matanzas, poseídos todavía con un miedo cerval que los hace no querer identificarse, obligados a salir con sus cajitas llenas de chucherías, único medio que los separa del hambre. Caminantes infatigables, se dedican primero al comercio ambulante, que convierten luego en negocio fijo mediante el almacén de ramos generales y unos cuántos llegan a las ciudades, a transformarlos en comercios mayoristas. Me atrevo a decir que revolucionaron el comercio. Aquella primera corriente migratoria tenía un ansia visceral de paz y libertad que le proporcionaba este país nuestro, por eso aprendieron a quererlo de una vez y para siempre·.
«La historia – continuó diciendo – suele registrar a solo los que triunfan. Muchos de aquellos inmigrantes (afortunadamente) triunfaron y hoy sus descendientes son importantes hombres de negocios, profesionales, políticos. Pero como sucede siempre, hubo también muchísimos que quedaron en el camino, simples peones, obreros de ingenios, para ellos también va mi recuerdo emocionado porque contribuyeron en su medida a hacer grande este país. El inmigrante es el que lucha para poder vivir, siente el dolor de haber tenido que dejar la tierra, sus hijos conocen el desarraigo a través de cuentos, música y tradiciones» Subrayó por último Haydée Jalif.
La velada culminó con la presentación de Eduardo Cortínez y Constanza Cepedano que ofrecieron un gran espectáculo musical.

